Llegó con la mano en el pecho, dolor en el centro y la cabeza titilando, agarrada del brazo de su hija mayor que interpreta a esta madre sin voz aparente.
la compañera enfermera nos dice que ya le tomo la presión y “todo está normal”.
para mi tan normal no se anda si la cabeza esta gacha, el pañuelo en el ojo seca la lágrima y los hombros se juntan de aparente tristeza.
“Claudelina me llamo y me duele acá”
aparecen las palabras y la voz propia.
claudelina nos dice que esta no es su tierra, que este no es su idioma, que casi no tiene palabras y que nos entiende poquito.
sus manos ajadas de trabajo, su vientre amplio de parir mucho, su rostro cansado de remar a contracorriente.
“Que acá no tengo familia, tampoco rica comida”
“No hay buenos vecinos y mi hija se va a la universidad y a trabajar”
“Que en mi país la hija menor cuida a la madre mayor, yo mayor a mis 50 de edad, mi hija no cuida”
Lejos de casa, de su tierra, su cultura, sus costumbres, sus comidas, su familia. le atraviesa el pecho. Le duele el alma. No esta “todo normal” ESTA INMIGRANTE.

Ph: Laura Egea Skrabal
Claudelina pone en sus pocas palabras sus sentimientos, nosotras con sus pocas palabras le hacemos chistes.
Claudelina comienza a reír, dice que está lista para irse, pregunta si somos chamanas porque ya no siente dolor.
Ahora las que reímos somos nosotras.
No somos chamanas, somos trabajadoras sociales, y estamos orgullosas.
Autora: Galeano Ayelen.

Autora: Galeano Ayelen.
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